lunes, 29 de diciembre de 2014

Conversación con un guardia civil (Nueva entrega)

No sé que tiene la guardia civil, que me atrae y yo también les atraigo. Es así. Hoy no ha hecho falta ni tan siquiera ir en coche. Me han debido de ver cara de chungo mientras fumaba (tabaco) en un sitio apartado de mi pueblo. Estaba tan tranquilo, intentando desconectar, relajarme, cuando ha llegado un coche con dos Jedis dentro. Paran, bajan la ventanilla, y me dicen...

GC: Buenas tardes.
Yo: Buenas tardes.
GC: Hace un poco de frío para estar ahí...
Yo: (les sonrío, con cara de tengo los huevos congelados, si)
GC: ¿Qué hace usted aquí? ¿Espera a alguien?
Yo: No, solo estoy fumando.

- Se hace un silencio, un pelín incómodo, pero nada del otro mundo.

GC: ¿Es usted de aquí?
Yo: Si, soy de aquí.
GC: ¿Dónde vive?
Yo: Aquí.
GC: ¿Aquí dónde?

- Ya empiezo a sentirme gilipollas como la última vez.

Yo: Pues aquí, ya se lo he dicho.
GC: Aquí no hay ninguna vivienda.
Yo: Con aquí me refiero a Villena.
GC: Ah... ¿Su nombre por favor?

- No preguntéis porqué, pero me ha salido decirles...

Yo: Pepe.

- Pone cara de que no se lo cree, y entonces pienso que como me pida el DNI si que nos vamos a reír.

GC: Pues no debería estar mucho rato aquí con este frío, además a estas horas esto está muy solitario.
Yo: Si, por eso vengo, para estar solo.

- Diez segundos de silencio incómodo más tarde, hace la puta pregunta que siempre me saca de mis casillas...

GC: ¿Y a dónde va a ir ahora?
Yo: Pues no lo sé. ¿Acaso importa?
GC: Solo es una pregunta.
Yo: Pues no lo sé...

- Nuevo silencio, son idiotas, me miran como si fuese sospechoso de haber matado a alguien, y eso sucederá, pero todavía no me he manchado las manos de sangre. Rompo el silencio...

Yo: Iré por aquí...
GC: ¿Por aquí?
Yo: Por aquí.
GC: ¿Por Villena?
Yo: ¿Estoy obligado a decir a dónde voy a ir?
GC: ¿Tiene algún problema para no querer decirlo?
Yo: Ninguno, iré por aquí.
GC: ¿Por aquí?
Yo: Si.

- Esto ya nos está tocando los cojones a los dos...

Yo: A mi casa, iré a mi casa.
GC: Ah, muy bien. ¿Dónde está?
Yo: Por aquí...

- Suben la ventanilla. Se van.


sábado, 27 de diciembre de 2014

Caídas

Me he caído muchas veces a lo largo de mi vida. Desde que tengo memoria siempre me he caído. Incluso no lo recuerdo, pero al parecer ya desde mis primeros pasos me caía, o eso cuenta mi madre. De bebé siempre aterrizaba con la cabeza contra el suelo, era incapaz de no salir corriendo y a los pocos pasos darme un hostiazo. Mezcla de torpeza, impulsividad, ganas de llegar antes de haber dado el primer paso... que sé yo. Siempre me he caído. Hasta me rompí un diente contra el asfalto de la pista de fútbol del colegio. Caí con una gran sonrisa, eso si.

De mayor no he cambiado mucho. Me he seguido cayendo, de muchas formas, física y también psicológicamente. Me he caído por el monte unas cuantas veces haciendo el cabra. Me caí borracho tropezando con la bola del remolque de un coche y me quedé tirado en el suelo sin ser capaz de levantarme, terminando arrastrándome por el suelo hasta la puerta de mi casa.  
Y me he caído anímicamente mucho. Por distintos motivos. Por penas, culpas, chascos, gente, mentiras, enfermedades... tengo un gran catálogo de caídas, ya lo creo que si. Ahora estoy cayendo.

Pero al igual que la naturaleza hizo que mi cráneo se endureciese como el cemento en la parte frontal de mi cabeza a base de hostias, poco a poco mi interior también se va endureciendo, y los dramas cada vez son menos. No puedo evitar empatizar con el dolor ajeno, ni puedo evitar querer a muerte y odiar del mismo modo. Pero las cosas cada vez joden menos, y en algunos casos, ya me generan indiferencia. Supongo que eso será que estoy madurando, o será que uno se acostumbra a todo, incluso a las caídas. De pequeño lo hice, ¿por qué no iba a hacerlo ahora?

En cualquier caso sigo queriendo llegar al final antes de haber dado el primer paso. Eso no ha cambiado. Ahora mismo deseo la cura casi antes del tratamiento. Igual que deseo la paz, antes de que llegue la última batalla. Deseo que me comprendan igual que yo he comprendido. Y sigo siendo impulsivo, y sigo golpeando las paredes, y sigo deseando que algún cabrón se muera sufriendo, y sigo deseando que todo acabe ya. Deseo aprender a correr sin caerme, y si me caigo y me duele, levantarme como cuando era un crío pequeño. Deseo muchas cosas. Entre ellas, cerrar este blog. Ha dejado de tener sentido, ni tan siquiera he escrito en los últimos meses. Así que probablemente esta sea la penúltima entrada. Todo tiene un principio y un final, como todas las mierdas que aquí he dejado escritas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Un día sinestésico

Hay días que veo colores, por distintos motivos o distintos eventos. Y he encontrado a este artista, Andrew Jones, y por primera vez he sentido que alguien ponía imágenes y colores a lo que siento.

martes, 28 de octubre de 2014

A veces tomo pastillas

He estado observando un rato el paracetamol mientras efervescentemente se disolvía en el agua. Y he visto muchas cosas. Al principio parecía el interior de mi estómago cuando la rabia y el odio hacen acto de presencia, comenzaba a hervir a convulsionar. Podía ver como los trozos rotos que tengo ahí dentro estallaban, y han pasado por mi cabeza mil imágenes de muerte y destrucción a ritmo de este tema de los Black Keys, un tema muy happy, pero que contrastaba muy bien con tanta sangre, tanta cabeza (casi siempre la misma) arrancada del tronco con la columna vertebral colgando. Y supongo que lo visualizaba con esa canción porque además de violento lo hacía muy divertido. Muuuucho. 

Luego, mientras esa pedazo de aspirina de dos centímetros de diámetro comenzaba a convertirse en varios fragmentos sueltos, y hacía bullir el agua como si fuese a entrar en erupción un volcán, he visto mi cerebro, hirviendo, con un millón de ideas, sentimientos, amores, temores, odios, vida, muerte, enfermedades, dibujos, golpes, besos, luces, orgasmos, bajones... todo en uno, haciendo que esta pobre cabeza, la mía, comenzase a echar humo por las orejas, nariz, boca y finalmente cuencas de los ojos. He visto todo eso que no quiero ver, que duele, esas cosas que no debí saber, que no debí decir, que nadie debió hacer y nunca debieron ocurrir. He visto incluso un dulce osito cuando la pastilla se ha dividido en tres trozos, era el puto logo de Mickey Mouse.

Al final, cuando ya se estaba terminando de disolver, he visto el universo, la paz después de la guerra de las galaxias, la calma. El agua volvía a estar tranquila, como al principio, las estrellas se iban separando lentamente movidas por la fuerza gravitatoria de la energía oscura, esa que no se ha visto, pero se sabe que ocupa un 80% del universo y de mi. He visto alejarse unos puntos de otros, he visto como de nuevo todo volvía a su cauce, como encontrábamos nuestro lugar en ese inmenso espacio oscuro, y como formábamos nuestra propia Tierra, un nuevo planeta, del que solo depende de nosotros que se destruya con un cambio climático de fiebre y miedo, o que sea un lugar perfecto para vivir para siempre. 

Todo eso he visto en los 30 segundos en los que el Efferalgan de un gramo se ha disuelto hasta no quedar más que burbujas. Luego me lo he bebido y me ha sabido a mierda, pero para curar primero hay que tragar, y creo que me voy a quedar con esa última frase, puede aplicarse a mil cosas en esta vida.

Conclusión: no, no me drogo, en serio. Eso he visto.

PD: sé que todos estáis aún esperando la respuesta de mi polla pene de la famosa entrada de la conversación con mis órganos, y pronto llegará. Mientras tanto os envía saludos golpeando el teclado:
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martes, 30 de septiembre de 2014

lunes, 29 de septiembre de 2014

Siempre había creído que el ser humano era bueno por naturaleza. Que las malas experiencias y el dolor es lo que en algún momento pueden hacer que alguien se vuelva malo. 
Estaba equivocado. El ser humano es malo y mezquino, está en nuestro código genético. Intentamos parecer buenos para ser capaces de vivir en sociedad. La bondad sincera es un bien escaso, un error en Matrix. Así que quizá, que eres un error es lo mejor que pueden decirte.
El hombre más Ferriz del mundo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Conversaciones con mis órganos...

Tras las entrevistas con mis pensamientos parte 1 y parte 2, ahora llegan las conversaciones con mis órganos. Si, cuando creías que no se podía estar peor de la cabeza, aquí vengo con estas tonterías. Ojo, tonterías, pero totalmente ciertas.

Yo: Hola estimado estómago. Tengo una pregunta para ti, últimamente te noto muy alterado, no me dejas vivir tranquilo, y sin ningún tipo de acritud te pregunto: ¿Por qué no dejas de darme por el culo?

Culo: Ya estamos, ¿Tengo que salir en todas tus conversaciones? ¿En casi todas tus frases? Que si a éste lo voy a mandar a tomar por culo, que a este otro le den por el culo, que si culo por aquí, culo por allá. ¿No puedes utilizar a otra parte del cuerpo cuando te cabreas con alguien? ¿Eh? 

Yo: Oye querido culo no estoy hablando contigo. Así que vete a tomar por... 

Estómago: ¡Por culo! ¡Culo vete a tomar por culo! ¿Que tal Fran? A ver, te lo voy a explicar lo más claro posible, para que veas que la culpa no es mía. Yo proceso todo lo que comes, y no solo lo que comes, sino hasta lo que sientes. ¿Sabes cuando escribes en este blog tonterías emogays para provocar la lágrima fácil en la gente que te lee? ¿Cosas como "el amor es como un puñetazo en el estómago" y demás gilipolleces como esa? Pues luego no quejes GI-LI-PO-LLAS.

Yo: Vamos a ver, es que últimamente me llevas de culo.

Culo: Y dale...

Yo: Y no me dejas levantarme de la taza del wc, por no hablar cuando me haces vomitar casi sin previo aviso.

Estómago: Eh! eh! eh!, por partes. Lo de los vómitos... aaah, bueno, eso te lo acepto y te lo explico cuando quieras Mr. Jagermeister. Peeeeero lo de ir tantas veces a cagar eso si que no te lo consiento. Eso es culpa de tu puto intestino irritable.

Intestino: ¡Me cago en Dios, me cago en Dios, me cagooooo en Dioooooossss! ¿Irritable yo? ¿Irritable yo estómago hijo de puta? ¿Me vas a decir que yo me irrito? Pedazo de imbécil! A mi déjame tranquilo joder!

Estómago: ¿Lo ves?

Intestino: ¿Lo ves, lo ves? ¿Que ves pedazo de gilipollas? Deja de echarme mierda que estoy harto!!!

Estómago: Yo no te echo mierda, sino comida procesada correctamente, la mierda es tuya.

Intestino: Vete a tomar por culo!

Culo: ¡Ya estamos otra vez!

Yo: Eh! calma! Así no se puede hablar con vosotros, me tenéis hasta los huevos.

Huevo derecho: Ya sabíamos que al final también saldríamos nosotros en la conversación.

Huevo izquierdo: Ya te digo, siempre igual...

Intestino: ¿Desde cuando los huevos hablan??? Puta mierda de cuerpo que tienes Fran.

Estómago: ¿Desde cuando un intestino se irrita por cualquier cosa?

Huevo izquierdo: No solo hablamos, sino que estamos llenos de amor.

Huevo derecho: Depende del día también eso...

Huevo izquierdo: Y además nos interesan muchos temas, como la política. Como testículo situado a la izquierda, espero que votes a Podemos Fran.

Yo: Me da mucho por culo la política, no sé que haré.

Culo: Y otra vez me nombras para ofender!!!

Y así es como queda demostrado que mi cuerpo es un puto caos, igual que mi mente. Así que no sé como coño acabaremos... 

Intestino: ¡Menos mal que no tienes coño! si no seguro que también se apuntaba a la conversación de los cojones!!

Huevo derecho: Vete a tomar por culo! No somos cojones somos testículos... hasta la polla estamos de todo...

La respuesta de la polla... próximamente!





martes, 12 de agosto de 2014

lunes, 4 de agosto de 2014

Lo que mereces

Si todos tuviéramos lo que merecemos, no habría niños muertos en Gaza, habría muchos políticos colgados por las pelotas en este país y tú que ahora me estás leyendo follarías diez veces más de lo que follas, es decir, un polvo al mes al menos. Pero por más que te esfuerces, nunca tendrás lo que realmente mereces, hay que aceptar que una parte de la vida no la eliges tú, sino el azar y el mundo que te rodea. Yo no creo que merezca tanto halago por mis trabajos. En realidad lo que mejor se me da, es lo que no enseño.
Tampoco merezco tanta hostia en algunos aspectos, pienso que las hostias se las deberían llevar otros, pero eso me lleva de nuevo a los niños de Gaza, los políticos y lo poco que follas, y a pensar una vez más que hay aspectos de tu vida que no vas a poder controlar, y que elementos externos, en algunos casos no ajenos a ti, van a terminar jodiéndote. Es así, y es mejor aceptarlo. 
Es una reflexión estúpida que he pensado mientras rascaba los millones de mosquitos pegados al parabrisas de mi coche. Ellos no lo merecían, pero han acabado desintegrados por algo que no esperaban, pero que siempre estuvo ahí para cruzarse en su camino en el momento más inesperado.


miércoles, 30 de julio de 2014

La relatividad de tu mierda

Quería escribir sobre lo de siempre. Sobre el amor que te duele como un puñetazo justo ahí... Sobre el odio a éste o aquel hijo de puta, ese odio que cada día me lleva más al lado oscuro. Sobre mi cabreo con el mundo, que alguien desconocido definió perfectamente. Sobre la desestructurada relación con mi familia. Sobre mis calamidades y aventuras, a cual más rocambolesca. Sobre mi punto, el último que me queda de quince. Sobre las vacaciones. Sobre la frustración, sobre la paciencia. Sobre el sexo. Incluso sobre cosas tontas, como mis sueños, algunos buenos donde me encuentro sentado en una butaca y estoy feliz, y otros con los que me despierto temblando al borde del vómito. Me gustaría escribir sobre mi coche, sobre sus manchas, su olor. Sobre el olor y los colores, sobre a que color huele ella. Sobre el caos, el desorden... en definitiva, sobre mis mierdas, que de eso trata este blog.

Pero no lo haré, porque todo es relativo. Y me parece simplemente de ser un idiota hablar y pensar en mis penas cuando en Gaza está muriendo tanta gente. Tanto niño inocente. No me puedo creer que esa barbarie se consienta. Y si al gilipollas al que odio le aplastaría la cabeza con el monitor*, hasta hacer una pasta de sesos, cráneo y sangre, de color Pantone 177 C, no puedo decir lo que les haría a los gobernantes de Israel. No puedo creer que alguien pueda ser tan hijo de puta como para matar niños de ese modo. Y no puedo creer que nadie, absolutamente nadie, intervenga para detener ese genocidio. El que calla da la razón, y aquí todos los países se están callando. Me da asco este mundo, asco el ser humano. El otro día alguien mataba cucarachas en el curro, y probablemente esa cucaracha era más humana y mejor persona, que el tonto que la mató. Ojalá pudiéramos irnos a otro puto planeta, sin humanos. Ahí sería más feliz. 

Así que no puedo decir que esté jodido. Lo mío es un problema tan ínfimo que debería darme vergüenza hablar de ello. Los problemas están en Gaza, en Irak, en Sierra Leona, o en tu propio pueblo donde hay gente que pasa hambre y pobreza incluso teniendo trabajo. Los problemas del alma, también son importantes y duelen, pero no son comparables a niños muertos, que no parecen importar a nadie.

*El asterisco junto a lo del monitor. Joder, no soy tan capullo. Nunca aplastaría la cabeza de nadie con el monitor. No soy un animal. Un monitor vale pasta. Lo haría con mis puños o con una piedra.

martes, 15 de julio de 2014

"- Estamos jodidamente jodidos.
- Si, estamos jodidamente jodidos, pero hemos estado jodidos antes, por el culo, con las piernas detrás de las orejas y ni una gota de lubricante. Pero siempre salimos sonriendo. ¿Sabes por qué?
- ¿Por qué?
- Porque esa es precisamente la clase de guarras despreocupadas que somos, mi hombre.
Conversación motivadora entre Hank Moody y Charlie Runkle.

martes, 8 de julio de 2014

Ser Dios

Hoy mientras deambulaba por caminos polvorientos con mi coche-casa, he atropellado una liebre. Me joden mucho estas cosas, somos nosotros quienes hemos invadido su territorio y somos quienes nos cargamos animales que no tienen culpa de nada. Pero bueno, el caso es que atropellar al pobre animal me ha hecho pensar en que habrá sentido, en si habrá un cielo lleno de conejos... aunque suene muy raro.Y si hubiese un cielo para conejos liebres, ¿habrá un Dios de las liebres? ¿O será el mismo? es decir, ninguno.

Pero vamos a suponer que existiese, que realmente hubiese ahí un tipo que manejase el cotarro, un tipo que verdaderamente se encargase de estar pendiente de si te haces una pajilla para dejarte ciego, o que todo el día te estuviese vigilando a ver que pecado cometes para castigarte. La verdad, ser Dios molaría mucho. Me conformaría con ser Dios durante una hora, con eso sería suficiente. 
 
Sería capaz de poner todo en orden, todo ese caos, todo esa mierda que flota dentro y fuera de mi cabeza. Realmente no sabría por donde empezar, supongo que por mejorar lo bueno. Dios es amor, o eso dicen los curas cuando tienen un niño cerca, así que lo primero sería el amor, sería ser feliz. Lograr todo, todo eso que tantas veces echas de menos sin ni tan siquiera haberlo tenido nunca. 

Y luego, una vez conseguido eso... sería la hora de divertirse. A ver, a este hijo de puta... que le parta un rayo! con tan mala suerte que le calcine el escroto y por fin muera entre terribles dolores. Uhhh, no no no, eso no está bien. Demasiado rápido. Primero que lo metan en la cárcel, porque si, porque soy Dios, el puto amo del universo, y allí que se le caiga la pastilla de jabón todo el rato. Y luego ya lo del rayo, ahora si. 

Y tras divertirme con eso, pues ya a lo loco. Que si una plaga bíblica para PP y PSOE, que si un meteorito en el Vaticano, que si III República... todo cosas que parecen imposibles, pero como sería Dios podrían suceder. Me cargaría el pop español, a los gafapastas hipsters, a los camioneros y a los ciclistas, a los domingueros, me cargaría las redes sociales, destruiría el whatsapp y su código fuente lo enterraría en el centro de la Tierra, donde nunca nadie más pudiese encontrarlo. Me cargaría a los jefes que se sacaron el título haciendo botellón en un polígono, me cargaría la escuela y sanidad privadas, para que supieran lo que sienten los de la pública. Sustituiría a los políticos por chimpancés, eliminaría el puto cambio de hora, el verano, el calor, las mentiras y todo lo que huela a mierda. Solo habría amor de verdad, amor sincero, sin peros, sin tiempo ni espacio, sin pena.

Pero como no soy Dios, ni creo en él, lo siento por la pobre liebre, que nunca disfrutará de un cielo lleno de conejos. Y yo me comeré mi bocata de atún, mientras veo el Brasil-Alemania de esta noche.

domingo, 22 de junio de 2014

Cosas sin sentido

Hoy he soñado que me lanzaba desde un acantilado al mar, fumando claro. Y lo más raro es que lo hacía vestido con la equipación de la selección de Uruguay. De fondo, en el ambiente sonaba Incubus. Y al llegar al agua escuchaba un trueno y me he despertado. El trueno era real, hay tormenta aquí. Las tormentas me encantan, las disfruto. No me invitan a quedarme en casa, sino a salir a buscarlas. Y supongo que son un reflejo de la vida. Está muy usado eso de que después de la tormenta llega la calma, que no llueve eternamente, que al final siempre sale el sol. Pero es verdad y quizá para disfrutar de un arcoiris primero tienes que pasar por la tormenta, tienes que mojarte. 

El problema es cuando la tormenta es como la de Júpiter, un vórtice de color rojo que se estima que lleva ahí más de 300 años. Por suerte no habrá tormenta que dure tanto en mi caso, porque aunque aspiro a llegar a los 100 a pesar de lo que fumo, 300 me parecen demasiados. 
Pero lo cierto es que la tormenta interior dura ya mucho, más de lo que me gustaría, y resulta agotador por mucho que me gusten los rayos y los truenos. Se ve el sol de vez en cuando, pero dura poco tiempo y se vuelve a ir.

Y hablando de Júpiter, el otro día soñé que me presentaba voluntario para una misión a Marte sin retorno. Supongo que porque lo vi en el telediario. Irte para no volver jamás. Suena jodido, pero ser el primer esqueleto humano en suelo marciano a mi me parece una pasada, será por el gusto que tengo desde niño por la ciencia ficción. Pero como soy un gafe, porque eso si, eso es una realidad, soy muuuuuy gafe, la nave no llegaba al planeta rojo, explotaba en el espacio, y yo con el traje de astronauta puesto, me quedaba a la deriva, a lo Gravity, solo que evidentemente, con mucho más estilo que Sandra Bullock.

Hace mucho que dejé de creer en casualidades. Así que quizá estos sueños sean una señal. Quizá un día esté a punto de saltar desde el borde de un acantilado, vestido de Luis Suárez (que no entiendo porqué me vestiría así, pero bueno, alguna vez me han llamado excéntrico), y entonces alguien me ofrezca un plan mejor, un plan para irme de viaje por galaxias infinitas hacia el sol.

En fin, y estas son las cosas estúpidas que escribo recién levantado. Creo que soy mejor por la noche.

lunes, 2 de junio de 2014

Soy libre para ser lo que sea que escoja, y cantaré mis penas si me apetece.
Soy libre para decir lo que sea que quiera decir, esté bien o mal.

sábado, 24 de mayo de 2014

El tiempo circular

"Me gustaría quedarme a vivir en un pequeño instante perfecto, en el que el tiempo fuese circular, donde esa perfección existiese para siempre, donde esos colores que fabrican mis fallidas conexiones cerebrales, perdurasen eternamente. Que ese olor de color blanco anaranjado siempre estuviera dentro de mi, y esa canción que nadie más conoce sonase mil millones de millones de veces." El hombre más Ferriz del mundo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Sinestesia. Arte, dolor y sexo

He encontrado el documental "Sinestesia. Arte, dolor y sexo". Y la verdad, me veo completamente identificado con casi todo lo que se habla aquí. Si os interesa el tema, aquí lo tenéis.

jueves, 15 de mayo de 2014

Luces de discoteca

Hacía mucho tiempo que no me animaba a escribir. No porque no tenga nada que decir, sino porque quizá tengo demasiado, y se acumula. Y cuando sale, sale de golpe, como un puñetazo en el estómago que te corta la respiración. A veces es mejor quedarse callado, ¿como es esa frase? mejor quedarse callado que hablar y confirmar que eres estúpido... algo así era. Pues mejor estar callado y no delatarte, no soltar toda esa mierda que quiere salir delante de nadie. Porque asusto a la gente, o al menos a la gente que sabe de que hablo.

Hoy me he acordado del post de la sinestesia que escribí hace ya bastante tiempo. Normalmente todo lo veo de colores en mi cabeza, ya lo expliqué. Las letras, los números, las sensaciones, los olores, los sabores, la música... todo lo "veo" de un color en mi mente. Cuando escucho una canción veo chorros de colores, hasta pinté una vez un cuadro de unas canciones, y suspendí en clase de pintura. 
Y a veces, en momentos de intensidad extrema, buena o mala, veo más cosas. Veo luces de colores. Destellos en la oscuridad. Incluso en la cama con todo apagado y los ojos cerrados tengo la sensación de que las luces están encendidas, o si se pone la cosa muy fea, que estoy tumbado durmiendo en una discoteca. ¿Sabes esa sensación de estar tumbado al sol y ver el color de tus párpados atravesados por la luz? Pues algo así, pero de muchos colores.

Dicen que la sinestesia puede llegar a ser en determinados momentos como un viaje de LSD. Porque lo normal es visualizarlo en tu cabeza, no verlo. Pero a veces directamente lo veo, veo los colores y las luces y entonces ya no sabes si estás alucinando o que coño pasa. Si, mola, sobre todo cuando eres consciente de ello. Pero a veces me pregunto que coño significan esas luces, si es un simple juego del cerebro o más bien una lesión. Y diría que por como me comporto, me inclino más por las lesiones cerebrales xD

Tal vez estoy pirado y es mejor tenerme lejos. O tal vez todo lo contrario. Que cada uno decida. Y no es esto lo que veo, pero a veces puede parecerse en determinados momentos.

lunes, 21 de abril de 2014

La conciencia

“Creo que la conciencia humana fue un trágico paso en falso de la evolución. Nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos, la naturaleza creó un aspecto separado de ella, somos criaturas que no deberíamos existir de acuerdo a la ley natural. Somos cosas que funcionan bajo la ilusión de tener un ser propio, una acumulación de experiencias sensoriales y sentimientos, programada para asegurarnos que somos alguien, cuando en realidad nadie es nadie. Quizás lo más honorable que podríamos hacer como especie es negar esa programación, dejar de reproducirnos, caminar de la mano hacia nuestra propia extinción, una última noche, hermanos y hermanas, excluyéndonos voluntariamente de un contrato injusto”. Rust Cohle, True Detective.

lunes, 14 de abril de 2014

Por ahí no viene ni Dios (Conversación con un policía local)

Del creador de conversación con un guardia civil, ahora llega conversación con un policía local. 
Como mi espalda últimamente va a su aire y en cualquier momento me deja tirado, hoy me he llevado el coche para ir a comprar tabaco y algo de cenar. Aparco tan feliz en el centro de mi pueblo y me marcho al estanco. Al volver un policía local estaba mirando mi matrícula. Y me dice...

Policía local: ¿es suyo el coche?
Yo: Si.
Policía local: ¿No ha visto la señalización de que no se puede aparcar? Hay procesión...

Miro a ambos lados, y sinceramente, yo no veo a nadie y le digo: ¡Pero si no viene ni Dios!
¡Mala respuesta! su cara me lo ha dicho todo. Y eso que no me he dado cuenta del genial doble sentido de la frase que acababa de pronunciar hasta pasado un buen rato.

Policía local: Pues le estaba poniendo una multa.
Yo: Vale vale, ya me voy, calma.

¡Mal! lo de que se calmase le ha sentado como una patada en los huevos.

Policía local: A mi usted no me pida que me calme, yo estoy haciendo mi trabajo. Puede dar gracias de que no le multo.

Gracias a Dios, he pensado, pero no lo he dicho, lo he guardado para mi.

Yo: Gracias, pues ya me voy.
Policía local: Hay que mirar la señalización. ¿No ve que no hay ningún coche aparcado en toooooda la avenida?

He vuelto a mirar a ambos lados, y efectivamente, no había ni Dios. Pero solo lo he pensado, no he querido echar más leña al fuego. Aunque en esos casos no sé que me pasa que siempre hablo de más, y le digo que a mi un año ya me multaron por lo mismo.
El policía me ha mirado otra vez mal, por un momento he pensado que me acababa poniendo la multa. Pero si me la hubiera puesto he pensado, bah!, una multa de aparcamiento es una mierdecilla al lado de las que me puso la DGT en alianza infernal con el Ayuntamiento de Alicante. Y entonces he vuelto a pensar, hostias, si este tío supiera los puntos que me han volado en pocas semanas flipaba. Y aunque he estado tentado de comentárselo, he pensado que mejor no, lo mejor era irse.

Al entrar en el coche, porque todo ese último párrafo lo he pensado abriendo la puerta y subiendo, se me ha caído la cartera y el tabaco al suelo, y entonces he dicho, me cago en Dios.
¡Mal! ¡Mal! ¡Muy mal! ¿Me he cagado en Dios mientras casi me multaban porque pasaba una procesión? Y entonces me he reído al pensarlo, pero enseguida me he puesto serio al ver la cara del poli, dos frases más y me hubiera sacado la porra. Así que he arrancado, he puesto Band of Skulls a todo volumen, y he pensado, mira, al menos he pasado una tarde distinta. 

lunes, 7 de abril de 2014

¿Como seré dentro de 15 años?

Hay muchos futuros posibles. Tengo claro cual quiero. Pero... este también podría ser uno de ellos perfectamente...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Morirse

Si fueras a morir dentro de una hora, ¿Que harías durante tus últimos sesenta minutos? ¿Estar con la gente que quieres? ¿Escuchar música? ¿Comerte un buen filete? ¿Hacerte unas rayas? ¿Follar? ¿Hacer el amor? ¿Pedir perdón? ¿Reír? ¿Llorar? ¿amar? ¿Volar? ¿Gritar?... ¿Vivir?
Tal vez hasta podrías hacer todo a la vez.

Si la respuesta es que querrías hacerlo todo, que te faltaría tiempo, que menuda putada porque no sabrías si decidirte entre el filete o follar (cosa que no te crees ni tú), creo que deberías pensar ahora mismo en porqué no estás haciendo el amor. Yo me lo pregunto. ¿Por qué cojones estoy escribiendo esto, cuando quiero amar y ser amado? ¿Por qué estoy perdiendo el tiempo sentado en esta silla, cuando querría estar revolcándome en el suelo contigo?.

¿Te das cuenta? Tenemos una vida que no vivimos. Esa última hora no creo que te la pasases en el trabajo. Ni en un atasco. Ni tan siquiera perderías el tiempo odiando a nadie, ni pensando en todas las mentiras. Tampoco te lamentarías por lo que no te has atrevido a hacer. Con una hora por delante y luego la nada, te atreverías a todo. 

Cambia esos sesenta minutos, por sesenta años. Y pregúntate que coño haces perdiendo el tiempo leyendo esto, en lugar de estar viviendo.

domingo, 16 de marzo de 2014

Olores, sensaciones y manchas

Podría hablar de muchas cosas. De mis neuras, de mis penas, de mis miedos. Podría hablar de como he cambiado tanto en tan poco tiempo, de como las experiencias vividas me han hecho madu... no, madurar no es la palabra, tal vez lo contrario, inmadurar, o involucionar, o tal vez evolucionar a un estado extraño, a algo nuevo. A veces me siento tan perdido como el avión malayo desaparecido. Otras veces siento tanto caos dentro de mi, que parece que sea un ciudadano crimeo.

Hay una frase atribuida a Enrique Tierno Galván que dice "Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad". Y le doy la razón en gran parte. Dentro del caos y a pesar de lo que duele a veces, comienzo a sentirme cómodo, como si esa fuese una forma de entender la vida perfectamente válida. A veces no sé si lo es o si no. Sí sé que tanto puto caos, tantos dolores de cabeza, han hecho que en mi pelo negro como el betún, comiencen a salir más canas de las que desearía. Aunque no me molesta tener canas, es peor ser calvo, ¿no?. Seguro que pronto el karma, ese que ha hecho que desde que comenzó el año, solo me sucedan cosas jodidas, hará que me quede calvo antes de 2015. 

Siempre pensé que por mi forma de ser a veces, cualquier día me acabarían dando puntos. Tal vez en la cara, en un pómulo o una ceja. O tal vez en la espalda, tras una puñalada. Lo que no me imaginaba es que me los fuesen a quitar, y encima tantos de golpe (gracias DGT, sois unos hijos de puta que no veláis por nuestra seguridad, sino por la de vuestros bolsillos). Y ahora que saco el tema de los puntos y del avión malayo, os contaré un secreto. Odio volar. No tengo miedo al avión en el sentido estricto, pero me produce unos dolores de cabeza horribles. Además de algún sustillo que también he tenido. Prefiero el asfalto, un volante, una carretera llena de curvas, una noche oscura, velocidad y buena música sonando.

Siempre me ha gustado la velocidad. Recuerdo con muy pocos años ir con mi tío en su Vespino. La cual alcanzaba la supersónica velocidad de 60 km/h. En aquella época el peligro era distinto. No había cinturones de seguridad traseros, y por supuesto con mi tío iba sin casco. Recuerdo como llevaba al pobre ciclomotor a tope, y yo solo gritaba ¡corre más, corre más!. También recuerdo como yendo al campo, había un puente que cruzaba una acequia, que si lo pasabas rápido el estómago te daba un bote. Siempre que pasábamos por ahí le pedía a mi padre que acelerase. Que bueno es ser niño, cuando nada te da miedo, cuando un bote en el estómago solo significa eso, cuando un bote en el estómago no es sinónimo de ansiedad, ni nerviosismo. Aunque también es cierto, y lo sé, que hay botes en el estómago por los que mataría.

En cualquier caso debo rondar ya el millón de kilómetros. Y de ese millón, no sé cuanto, si la mitad o una tercera parte, han sido realizados por el simple placer de conducir. Conduciendo he vivido de todo, he sentido de todo. Mi coche es casi mi hogar, a veces hasta lo ha sido. Puede que el coche sea el símbolo de nuestra decadente sociedad, de la contaminación del planeta, de miles de muertes al año. Pero el coche tiene algo romántico, algo especial. En mi coche he sido feliz, en él por contradictorio que resulte me siento a salvo. Tiene olores, sensaciones y manchas, que cuentan una historia. Los coches son parte de nosotros, y muchas veces parte de nuestra vida. Solo con lo vivido en mi coche, podría contar mi historia. Eso lo dice todo.
Y al final he acabado escribiendo de algo que no esperaba. Siempre me pasa igual, en todo.

jueves, 6 de marzo de 2014

Hijo de puta hay que decirlo más

Me he encontrado ante algo a lo que no estoy acostumbrado. He tenido que morderme la lengua. Ser políticamente correcto. Tragarme todo mi ego, toda mi rabia y toda mi ira, porque simplemente así me lo han pedido. Y es que parece ser, que querer mandar a tomar por culo a un idiota, no es políticamente correcto. Un tipo que ha pisoteado mi trabajo, luego se ha limpiado el culo con él, me lo ha dicho a la cara y yo tengo que callarme. Y claro, yo no soy de esa pasta. 

Si me autoanalizo, creo que soy una persona muy paciente. A veces demasiado, y quién me conoce bien puede dar fe de ello. Pero igualmente, quién me conoce bien, sabe que en algún momento el cable se corta, ocurre el cortocircuito, y en ese instante es mejor estar lejos. Siento como una corriente eléctrica se desata dentro de mi, como mi temperatura sube drásticamente, como mi cerebro comienza a pensar mucho más rápido, como mi lengua se vuelve mordaz y digo todo lo que pienso, sin filtro, de manera impulsiva, sin medida, sin miedo a las consecuencias. Y mira que las consecuencias las sé. Me han sancionado ya de diversos modos, y hasta me han amenazado con "emplear la violencia conmigo", cosa que por cierto me moló, el tipo fue muy educado al decírmelo con esas palabras. ¿Quién coño dice voy a emplear la violencia contigo? pero bueno, eso es otra historia que no viene a cuento.

La cuestión es que me han faltado al respeto, y no es que me queje, en realidad me ha faltado al respeto un trasnochado a quién jamás he respetado como profesional, por lo tanto no tengo derecho a quejarme. Pero si me toca los cojones no poder hablar claro, no poder decir las cosas como las pienso, aunque al final las acabe diciendo. El mundo está lleno de cobardes, que se sonríen porque no tienen cojones a decirse que no se soportan. Y eso es una pena. Estamos rodeados de mentirosos, de hipocresía.

No decir las cosas como las sientes ¡es lo peor de lo peor de lo puto peor que pueda haber en el mundo! Si eres imbécil quiero decírtelo. Si eres un gilipollas, un idiota, un cutre, un cabrón, un estúpido, un lerdo, un malnacido o un hijo de puta, ¡¡QUIERO DECÍRTELO EN LA PUTA CARA!!. No hay que callarse coño, jamás. No hay que dejar de decir lo que sientes nunca. Da igual, bueno o malo, dilo! Si piensas que soy un capullo ¡dímelo!, si crees que soy el amor de tu vida ¡dímelo!, si mi presencia te molesta ¡dímelo!. Hay que decir las cosas, y como acabo de leer por ahí, ¡HIJO DE PUTA HAY QUE DECIRLO MÁS!



Hijo de puta (hay que decirlo más) from Alfonso G. Balao on Vimeo.

domingo, 2 de marzo de 2014

Superguay

No voy a entrar en detalles de lo que me ha pasado esta semana. Pero el resumen básicamente es que la autoridad, me ha dado por el culo sin vaselina y sin cariño, y mi culo va a necesitar muuuuchos puntos de sutura. Es evidente que con las cosas que me han pasado últimamente, las normas y yo no nos llevamos nada bien. Pero nada nada bien. Y no es que a mi me divierta eso, lo malo es que normalmente no soy consciente de estar pasándome las normas por las pelotas, ni tan siquiera es intencionadamente. Pero eso aún es peor, porque hace que me plantee preguntas. Si permanentemente hago cosas mal para esta sociedad en la que vivimos, ¿tiene sentido que yo pertenezca a esta sociedad?. Me temo que no. Si las normas no me gustan, si me gustaría vivir en un mundo en la que la única norma fuese decir la verdad, ¿a donde coño tengo que irme a vivir?. La respuesta me temo que es a otro planeta.
Me meto en líos con unos y con otros. Y la única cosa que une a todos esos líos, es mi problema con esas normas absurdas que no entiendo en la mayoría de los casos, y que como no las entiendo, simplemente no las cumplo. Pero claro, luego vienen las consecuencias, y no son nada agradables. Así que una vez pasado el cabreo, lo único lógico que veo ante tanta injusticia, es irme a un sitio donde esa injusticia no exista. Lo jodido es que este mundo es injusto de por sí, siempre lo es. Lo vivo en mis carnes. La vida en general suele ser injusta. Los más hijos de puta suelen caer simpáticos, parecen personas ejemplares, con familias ejemplares. Los más imbéciles e incompetentes parecen listos. Los listos de verdad tienen que irse de este país a otro lugar donde se les valore. Y así con todo.
Dicho esto, y ante la imposibilidad de huir a ninguna parte, solo me quedan dos posibilidades. Cumplir las normas a rajatabla, o seguir siendo sancionado y denunciado. Puedo ser supermajo, supersimpático y superfalso con todo el mundo y así ser un miembro más de la manada, o puedo ser yo mismo, y vivir lejos del rebaño. Y pienso en los borregos, pienso en ese rebaño, y sinceramente, prefiero llevarme unas hostias de vez en cuando, pero no convertirme en uno de ellos, superguays si, pero hijos de puta sin escrúpulos.
Me alegro de haber escrito esto hoy, de haber sido capaz de esperar. Si hubiera escrito esto unos días antes, mañana estaría en la cárcel. He controlado mis impulsos por una vez, y no es algo que me parezca bueno, pero intuyo que es lo que se espera de mi. Pero de mi, no se puede esperar mucho. 


sábado, 15 de febrero de 2014

Superpoderes

No soy gilipollas. O eso creo. Por eso no me creo que yo apague farolas con la mente. Pero lo cierto es que se apagan y es divertido, hasta tengo videos de ello. Pero no, no soy estúpido. Son casualidades, nada más que eso. Pero también es cierto que las casualidades son caprichosas, a veces demasiado. Supongo que por eso existen y así se llaman. Si no, no serían casualidades, serían otra cosa. Cuando una casualidad deja de serlo, es un hecho. Descubrir cuando es una casualidad y cuando no, es más complicado. A veces quiero pensar en que las casualidades, aunque sucedan cientos, son eso casualidades. Mejor no pensar que son hechos.

Pero no quería hablar de la casualidad. No, no quiero hablar de eso. Quería hablar de los superpoderes. Es obvio que no existen, pero motivado por lo de apagar farolas, ayer intenté comprobar si el poder de mi mente funcionaba. Y traté mientras cruzaba tranquilamente un paso de cebra, frenar un coche que venía hacia mi a toda velocidad. Lo miré fijamente, y comencé a lanzarle mis superpoderes mentales. Pensé, vas a frenar, vas a frenar, vas a frenar, vas a fr... ¡hijo de puta! ¡¡no frenas!!

Y no, no frenó. No me atropelló por escasos milímetros. Tuve que acelerar el paso y al final dar un salto para no ser arrollado por un abuelo cabrón que no sé si es que no me vio. Me pasó tan cerca que hoy me duele la mano del golpe que me dio su retrovisor en ella. Por un momento pensé que tal vez si me vio, y tal vez me conoció y por eso no frenó. Pero yo no le conocía a él, por lo que no creo que fuese eso.
A la velocidad que pasó como mínimo me hubiese hecho daño, pues iba al menos a cincuenta por hora. 
Así que por un lado me fui contento, pensando en que podría estar muerto y estaba vivo. Pero me fui encabronado, al comprobar que no tengo superpoderes. Que a ver... a lo mejor tengo superfuerza y hubiese extendido mi brazo y hubiese frenado el coche, lo hubiese arrugado como a una lata de los hijos de puta de Cocacola. Una vez derrumbé un tabique a puñetazos, a lo mejor con el coche hubiese podido también... pero no, no soy gilipollas.

El caso es que me dio por pensar, en como una casualidad, cruzarme con alguien, en el momento exacto en el que él se despista, y ya está morir. Las casualidades son muy cabronas, y no entiendo porqué si existen ellas, no pueden existir también los superpoderes. Cualquier día probaré a volar, si, seguramente sea ese el superpoder que tengo. Porque el de hacerme invisible tengo comprobado que no funciona. Y el de controlar con mi mente a todo lo que me rodea tampoco. Me siento como Nathan Young.

Comentarios

Decidí que este blog no tendría la posibilidad de hacer comentarios en las entradas. En parte porque me la suda bastante lo que nadie comente, de este blog, o del resto de lo que soy. Pero va, he decidido dejar que comentéis, total ¿que más da? Así como dirían los idiotas que solo saben usar términos en inglés, que no saben ni lo que significan, espero vuestro feedback.
¡Ánimo valientes! prometo responder a todos.

jueves, 6 de febrero de 2014

Pide tres deseos

No soy un buen dibujante, ni un ilustrador con demasiada técnica. En muchos aspectos tengo un perfil bastante normal, tirando a regular, pero como en la vida, en mi trabajo he aprendido a destacar mis virtudes, y a tapar con ellas el resto, la mediocridad, que es casi todo lo demás. Tal vez en eso consista el truco, ¿no?
Hoy, como muchos otros días, mirando páginas sobre ilustración e inspiración, me he topado con una colección de bocetos originales de Disney. Había de todo, pero he llegado a unos de Aladdin, en los que salía el genio y la lámpara maravillosa. Y claro, ya lo estáis pensando, he comenzado a divagar sobre que deseos pediría yo si en ese preciso instante me encontrase con un genio que me los concediese.

Al principio he pensado que el primer deseo debería ser salud para todos mis seres queridos. Que todos lleguen a viejos de 100 años. Pero he comenzado a darle vueltas al tema y he pensado en la obsesión de la sociedad por alargar la esperanza de vida, cuando en realidad lo importante es vivir con esperanza. Siempre he pensado que los que dicen que es mejor calidad que cantidad la tienen pequeña. Pero en el caso de la vida, creo que es así, es mejor la calidad de lo vivido, que la cantidad de los años que vivas. Honestamente, ¿para que coño querrías vivir 100 años si estás solo, o aburrido, o cansado, o triste, o todo a la vez?.

Así que nada, pasamos de la salud, que cada uno se cuide como pueda. Fumando más de un paquete al día no soy yo el indicado para hablar de cuidarse.. Y esto me ha llevado a pensar en otro deseo. Ser feliz. 
Pero lo he pensado bien, y coño, me estoy esforzando tanto cada día para ello, peleando, sufriendo, llorando y volviéndome medio loco, que no me sale de los huevos que ahora venga un genio a lograr lo que no he logrado yo por mis propios méritos. Así que paso de ese deseo también. Eso es cosa mía.

Descartada la salud y la felicidad, podría pensar en el dinero. Pero no, el dinero me importa cada vez menos, lo material es secundario, carece de la entidad y la importancia necesaria como para considerarlo un deseo. Aunque la pasta que me va a cobrar el mecánico por la mega reparación de mi coche me vendría de puta madre, todo hay que decirlo.

Así que ya he desechado tres posibles deseos, deseos que imagino muchos hubieran escogido. Ahora podría decir el amor... ay, el amor. Ese podría meterlo dentro de la felicidad, pues aunque suene un poco como si lo dijera el Papa Francisco, el amor es la verdadera felicidad. Claro, para quién consiga ganarlo y conservarlo. Si no, ya puede convertirse en otras muchas cosas. Pero en cualquier caso, no, no pediría eso al genio de la lámpara, el amor hay que ganárselo, y eso bien lo sé. 

Empiezo a pensar que no tengo ningún deseo que pedirle. Y entonces, esos demonios que llevo dentro, la fiera que de repente despierta, piensa en cosas. Podría pedirle que enviase a determinada gente a Siberia, a picar hielo para el resto de sus vidas. O mejor aún, podría pedirle que simplemente esa gente desapareciese de la faz de la Tierra. Eso cumpliría con al menos otro de mis deseos, la felicidad. Pero no, no puedo pedir eso, tampoco hay que ser tan cabrón, ¿no? ¿no?... va, son tres deseos, puedo permitirme ese. A tomar por culo, que los manden a Siberia, a ser posible sin ropa. Me imagino la escena, y joder, mola eh. 

Bueno, ya tengo uno. Y no solo me ha hecho un poco feliz, sino también diría que hasta me siento mejor de salud. ¿Qué más podría pedir? No sé, ¿un mundo mejor? ¿un mundo con buena gente? eso no lo conseguiría ni el mayor de los genios. Un mundo sin Rajoy, ese sería bueno, muy bueno, pero Rajoy no merece que malgaste nada con él. Podría pedir justicia, podría pedir que dejaran de existir las normas de conducta estúpidas impuestas por estúpidos, estúpidos que me sé que me leen. Que dejara de existir el WhatsApp, el Facebook y toda la demás mierda social también estaría de puta madre, pero eso va con el deseo que ya he pedido de la gente en Siberia. Podría pedir guillotinas para nuestros políticos, que la gente fuese de fiar, que no existiera la mentira, que ardieran las iglesias, que viniese un meteorito y acabase con todos, que sé yo... Podría pedir treinta minutos de paz cada día. Eso estaría bien. Demasiado bien...

¿Sabes de que me doy cuenta? Las cosas buenas que de verdad deseo, no las pediría, creo que debo ganarlas y merecerlas. Pero sobre todo me doy cuenta de algo, de que es mejor que no caiga una lámpara maravillosa en mis manos, porque creo que iba a haber mucha muerte y destrucción... iba a ser peor que Aznar, Bush y Blair juntos, iba a causar estragos!! JA JA JA (sonrisa de malo de película)
Y bien, ya habéis tenido una nueva ración de gilipolleces y sinceridad. O de sinceridad gilipollas. O de un gilipollas sincero... que más da, gilipolleces siempre.



lunes, 27 de enero de 2014

Cosas que pienso en la ducha #3

"Noto cada día el vacío. El desprecio de alguna gente, simplemente por no pensar como ellos, simplemente porque tienen miedo a lo que no es como ellos. Me tienen miedo a mi... y la verdad, hacen bien." El hombre más Ferriz del mundo.

martes, 21 de enero de 2014

El tiempo

Siempre me fascina como de caprichoso y relativo es el tiempo. Como unas horas pueden parecer días, como meses pueden parecer semanas, y como treinta minutos pueden suponer la diferencia entre un día normal y uno bueno. Treinta minutos se pueden pasar volando o hacerse eternos, de lo que depende es de la circunstancia. Pero no hablaré de la relatividad del tiempo, porque para eso tengo amigos que lo hacen mucho mejor, y es una lástima que ya no exista cierto escrito sobre el amor y la relatividad del tiempo, un ejemplo de como mezclar ciencia y sentimientos que se la pondría dura al mismísimo Punset, sin programa ya, una verdadera pena, me encantaba REDES. (Una vez hasta habló de mi superpoder)

Pero sí tengo conclusiones. Una de ellas es que no solo el tiempo es relativo, en realidad lo es todo en la vida. La frontera entre la felicidad y la tristeza, sobre el éxito y el fracaso, sobre ser hoy día del PP o del PSOE, es tan ínfima, que a veces pueden confundirse, y puedes caer a uno u otro lado con un pequeño empujón involuntario. Y puede parecer casi trágico, pasar de la alegría a la ira en cuestión de segundos. Y podría parecer terrible pensar que alguien pueda ser inmensamente feliz e inmensamente triste en solo treinta minutos. Pero creo que no es malo, sino todo lo contrario. Si eres capaz de dar un abrazo y luego derribar un muro a golpes hasta pelarte los nudillos, creo que eres afortunado. Supongo que eso significa estar vivo, y estar vivo es una buena noticia, al menos a veces.

¿Sabes ese momento en el que alguien, de manera repentina e inesperada muere? Todos dicen, medio acojonados, medio sonriendo quitando hierro al asunto "no somos nadie". Es como si en ese instante todos fueran conscientes de lo poco vivos que en realidad están, y durante unos segundos es como si todos tuvieran ganas de vivir realmente, de aprovechar, de decir "voy a mandar todo a tomar por culo y a ser yo mismo". Pero por lo general, como todas las palabras que pronuncia el ser humano, a esas también se las lleva el viento, y esa locura que ha durado milésimas de segundo en el cerebro, que ha encendido una chispa, igual que se encendió se apaga de nuevo, y solo cuando otro desgraciado la palme se encenderá, y así en un bucle estúpido-temporal infinito hasta el día que el desgraciado que muera seas tú, y entonces si eches de menos no haber vivido como esperabas, al menos durante unos miserables treinta minutos.

Y si, ya sé que ahora te falta el aire leyendo, no por la intensidad de lo que escribo, sino por mi plenamente consciente falta de comas cuando redacto algo. Pero oye, no sé escribir, demasiado es que no escribo "me pica un huebo".
Y a todo esto, y ya yéndome del tema, si es que había tema, hoy me han vuelto a enseñar una placa de policía en plan quiero acojonarte. Es la segunda vez en un par de meses. La gente está fatal. Un día os contaré cuando intentaron robarme el coche en marcha en plena autovía. Ahora me río al recordarlo, fue un poco en plan GTA, pero en el momento estaba más tenso que la Cospedal cuando Wert no la dejó levantarse de la silla el otro día.

Y ya.

sábado, 18 de enero de 2014

Debí nacer en otra época

Siempre lo he pensado. Esta época no es la mía, no sé que coño hago aquí. Me gustaría vivir en otra época. Una época en la que pintase frescos en paredes, sin Photoshop ni Illustrator. Me gustaría vivir en otra época si, en una época en la que trabajase en contacto con el viento, tocando la hierba y no en una oficina controlada por caudillos. Vivir en una casa en las montañas, incomunicado de todas las miserias del resto del mundo. Me gustaría vivir en otra época, en la que no escribiese este blog, en la que no tuviera nada más que lo hecho con mis manos. Una época en la que el amor no estuviese atado a cosas materiales, en la que la lealtad aún significase algo, una época en la que poder retar y batirme en duelo a muerte con quién considerase mi enemigo. Una época en la que rescatar una princesa, blandiendo la espada. Una época en la que nadie pudiese encontrarme, ni localizarme, en la que no tuviera que estar pendiente de un teléfono, de una notificación. Aunque tal vez en esa época en la que me gustaría vivir, hoy ya estaría muerto, quemado en una hoguera por decir lo que pienso y siento. En cualquier caso, al ritmo que vamos de recorte de derechos, tal vez no esté tan lejos esa época en la que arda por hereje. Pero si ese momento llega, también me llevaré algún enemigo por delante. Soy un romántico.

martes, 14 de enero de 2014

Culo

1- Imaginad a alguien que os caiga mal. Un familiar, un compañero de curro, un político, alguien de recursos humanos de tu empresa... que sé yo.

2- Imaginad que lo que aparece en este video es su culo.

3- Disfrutad.

lunes, 13 de enero de 2014

Maldito

"Como cualquiera podrá deciros, no soy un hombre muy agradable. No conozco esa palabra. Yo siempre he admirado al villano, al fuera de la ley, al hijo de perra. No aguanto al típico chico bien afeitado, con su corbata y un buen trabajo. Me gustan los hombres desesperados, hombres con los dientes rotos y mentes rotas y destinos rotos. Me interesan. Están llenos de sorpresas y explosiones. Me encuentro bien entre marginados porque soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales, religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la sociedad" Charles Bukowski.

jueves, 9 de enero de 2014

No lo consiguió

Sabéis el chico del video de la entrada anterior? el de corre chico corre?... pues parece que al final no lo consiguió.

Woodkid - I love you

martes, 7 de enero de 2014

Run boy run!

¡Corre chico corre! este mundo no está hecho para ti.
¡Corre chico corre! están intentando atraparte.
¡Corre chico corre! correr es una victoria.
¡Corre chico corre! la belleza yace tras las colinas.

¡Corre chico corre! el sol será tu guía.
¡Corre chico corre! se mueren por pararte.
¡Corre chico corre! esta carrera es una profecía.
¡Corre chico corre! escapa de la sociedad.

miércoles, 1 de enero de 2014

Está bien ser malo

"Estoy cansado de elegancias sociales,
enséñame tus dientes de punta afilada.
Pierde la calma en público,
ansía esa carne ilegal, 
porque el amor es solo un diálogo,
no puedes vivir de helado,
tienes las mismas necesidades de un perro.

Está bien ser malo."